divendres, 28 de maig del 2010

ILLA DELS DOFINS BLAUS - Scott O'Dell

Recuerdo el día que vino el barco aleutiano a nuestra isla. Al principio parecía una concha cualquiera flotando sobre el mar.
Luego se fue haciendo más grande, y se convirtió en una gaviota con las alas plegadas. Al cabo, bajo el sol que subía en el horizonte, vimos claramente lo que era en realidad: un barco pintado de rojo, con las velas del mismo color.
Mi hermano y yo habíamos ido al extremo superior de un cañón que baja retorciéndose hasta una pequeña bahía llamada la Caleta del Coral. Pensábamos recoger allí raíces de las que crecen en primavera.
Ramo era un chico de apenas la mitad de mi edad, -yo tenía a la sazón doce años-, y más bien pequeño para alguien que ha vivido ya tantas lunas y tantos soles. Rápido como un saltamontes, y tan loco como ellos cuando se excitaba.

1 comentari:

blancaneus ha dit...

m'agrada la Karana, vaig per l pàgina 7