diumenge, 23 de maig del 2010

POE - Jordi Sierra i Fabra

«Algunos días se veían obligados a
comer pan y melaza. No había nada más. María Clemm
hacía labores de aguja. Virginia era demasiado frágil.
Solían pasar frío por ahorrar el combustible de la estufa;
pero no podían escatimar el aceite de ballena ni el petróleo de la lámpara, porque en la oscuridad resultaba imposible escribir.»