divendres, 28 de maig del 2010

ILLA DELS DOFINS BLAUS - Scott O'Dell

Recuerdo el día que vino el barco aleutiano a nuestra isla. Al principio parecía una concha cualquiera flotando sobre el mar.
Luego se fue haciendo más grande, y se convirtió en una gaviota con las alas plegadas. Al cabo, bajo el sol que subía en el horizonte, vimos claramente lo que era en realidad: un barco pintado de rojo, con las velas del mismo color.
Mi hermano y yo habíamos ido al extremo superior de un cañón que baja retorciéndose hasta una pequeña bahía llamada la Caleta del Coral. Pensábamos recoger allí raíces de las que crecen en primavera.
Ramo era un chico de apenas la mitad de mi edad, -yo tenía a la sazón doce años-, y más bien pequeño para alguien que ha vivido ya tantas lunas y tantos soles. Rápido como un saltamontes, y tan loco como ellos cuando se excitaba.

Y DECIRTE ALGUNA ESTUPIDEZ, POR EJEMPLO, TE QUIERO - Martín Casariego


...Antes a mí me gustaba Josefina, pero en cuanto llegó Sara empezó a gustarme Sara, y lo que hubiera podido ser una especie de amistad, de hermoso lago tranquilo, inmediatamente empezó a convertirse en otra cosa, en una corriente turbulenta y subterránea, así que nunca fue una verdadera amistad, porque no tuvo tiempo, y a veces eso es el amor, aunque quede muy feo decirlo, un aborto de amistad...

MECANOSCRIT DEL SEGON ORÍGEN - Manuel de Pedrolo


I estirats a terra, darrera el parapet del marge per damunt del qual ben just si gosaven espiar, tot i que uns quants rebrots d'una olivera desapareguda dissimulaven llur presència, van anar observant l'estranya criatura, tan immòbil com ells. Tots dos anaven armats, 1'Alba amb el màuser, però el descobriment de l'intrús era tan recent i inesperat que les mans encara li tremolaven massa perquè s'atrevís a disparar. D'altra banda, estava encuriosida i el desconegut, observà, no duia armes de cap mena. Després, però, va veure que s'havia equivocat.


Perquè, a la fi, la criatura es va moure i féu una correguda cap a l'altre extrem de l'hort, on s'aplanà a frec de les plantes que hi creixien. Va ser aleshores que tots dos van veure l'objecte que duia a les mans i que un breu llampec, en incidir-hi el sol, delatà. Sense això, no se n'haurien adonat, puix que devia ser una cosa rodona o aplanada, sense culata ni canó, per menuts que fossin.

En aquell moment va comprendre que l'hauria de matar.

GAT NEGRE I ALTRES RELATS - Edgar Allan Poe

Desde la infancia me destaqué por la docilidad y bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.