dimarts, 1 de juny del 2010

MOMO - Michael Ende

“El vell Beppo pedalejava nit a través damunt la seva bicicleta grinyolaire. Corria tant com podia. Sentia a l’orella les paraules del jutge gris que no deixaven de repetir-li:
‘...ja ens n’encarregarem nosaltres, d’aquesta nena tan notable... L’acusat pot tenir la certesa que aquesta criatura no ens perjudicarà una segona vegada... Hi farem servir tots els mitjans que calgui...’
No hi havia dubte que Momo corria un gran perill! Havia d’anar-la a trobar immediatament, prevenir-la contra aquells homes grisos, protegir-la..., encara que no sabia com. Però ja se li acudiria. Beppo pedalejava amb més força. Els seus flocs de cabells blancs voletejaven al vent. Encara li quedava un bon tros fins l’amfiteatre.”

EXTRAÑO CASO DEL DR. JECKILL Y MR. HIDE - R.L. Stevenson

Era una noche fría y ventosa de marzo, con una hoz de luna que se apoyaba de espaldas, como volcada por el viento, entre una fuga de nubes deshilachadas y diáfanas. Las ráfagas que azotaban la cara, haciendo difícil hablar, parecían haber barrido casi a toda la gente de las calles. Utterson no se acordaba de haber visto nunca tan desierta esa parte de Londres. Precisamente ahora deseaba todo lo contrario. Nunca en su vida había tenido una necesidad tan profunda de sus semejantes, de que se hicieran visibles y tangibles a su alrededor, ya que por mucho que lo intentara no conseguía sustraerse a un aplastante sentimiento de desgracia. La plaza, cuando llegaron, estaba llena de aire y polvo, con los finos árboles del jardín central que gemían y se doblaban contra la verja. Poole, que durante todo el camino había ido uno o dos pasos delante, se paró en medio de la acera y se quitó el sombrero, a pesar del frío, para secarse la frente con un pañuelo rojo. Aunque hubiese caminado de prisa, aquel sudor era de angustia, no de cansancio. Tenía la cara blanca, y su voz, cuando habló, estaba rota y ronca.